EL AGUA

El agua es un componente indispensable para la vida.

Nuestro cuerpo está constituido en torno a unas 2/3 partes de agua y gracias a ella son posibles muchas de las funciones corporales que se producen en nuestro organismo.

El cuerpo posee mecanismos mediante los cuales regula la cantidad de agua que mantenemos en el cuerpo, pero ésta, no existe forma de depósito en nuestro organismo, con lo cual debemos introducirla mediante los alimentos o la bebida.

Se pueden producir graves trastornos por falta de agua, siendo el más grave de todos, la muerte, es por eso que se debe concienciar a la sociedad de la importancia de ingerir este líquido tan necesario para la vida.

CUANTA DEBEMOS CONSUMIR

Debemos proporcionar a nuestro cuerpo en torno a los 3 o 4 litros diarios de agua, teniendo cuenta que casi todos los alimentos que consumimos contienen agua, de forma bebida, se deberían consumir en torno a 1 o 2 litros diarios.

LA DESHIDRATACIÓN

La continua pérdida de agua mediante ciertos mecanismos de nuestro cuerpo, tales como la sudoración o la expulsión de orina, combinado con la falta de aportación de este líquido, puede llevar a un estado de deshidratación.

En función del “%” de agua perdido por el cuerpo se producen los síntomas característicos.

  • Pérdida del 1% a 2% de agua: ser intensa, pérdida de apetito, malestar, fatiga, debilidad, dolores de cabeza…
  • Pérdida del 3% a 5% de agua: boca seca, poca orina, dificultad para concentrarse y realizar trabajo, hormigueo las extremidades, somnolencia, impaciencia, náuseas, inestabilidad emocional…
  • Pérdida del 6% a 8% de agua: subida de temperatura, frecuencia cardíaca y respiración, mareos, dificultad para respirar y hablar, confusión mental, debilidad muscular, labios azulados…
  • Pérdida del 9% a 11% de agua: espasmos musculares, delirios, problemas de equilibrio y circulación, lengua hinchada, falla renal, disminución del volumen sanguíneo y en la presión arterial…
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